En esta divertida y encantadora comedia que tiene de todo (risas, ternura, comprensión, ingenio, mensaje...), el joven cura Sebastián ("Cantinflas") viene a un pueblecito mexicano a ayudar en la parroquia del padre Damián.
Desde el principio, el nuevo sacerdote se encuentra con problemas, ya que los habitantes del pueblo quieren al viejo cura y consideran al padre Sebastián un usurpador.
Aún así, Cantinflas irá ganándose el afecto de la gente. Pero entonces surgirá un nuevo problema, ya que las autoridades eclesiásticas deciden retirar al padre Damián...
Esta bonita película también describe la situación de la Iglesia inmediatamente antes y después del Concilio Vaticano II y en los primeros inicios de su puesta en práctica en la Iglesia universal y pinta la situación del pueblo mexicano en el ambiente político, económico y cultural, especialmente en la década de 1960.
Una película graciosa muy recomendable, que nos muestra que con paciencia todo se alcanza.