La nación israelita, a pesar de sus sufrimientos y extravíos, estaba bien consciente de ser el pueblo elegido por Dios, así que consideró a sus jefes como redentores enviados del cielo.
Estos jefes, conocidos con el nombre de "Jueces", cumplieron su misión de guías del pueblo israelita manteniendo encendida en él la llama de la fe.
Gedeón y Sansón, son dos de ellos que, a lo largo de los siglos, han constituido un clásico ejemplo de la historia bíblica del Antiguo Testamento.