Jesucristo Sacramentado

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento!
Virgen Santa Maria de Guadalupe

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento!    ¡Ave María Purísima!

Adoración Nocturna Mexicana

Parroquia Santa Isabel de Hungría

Hermosillo, Sonora, México, miércoles 8 de septiembre de 2010
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AUTOR: LUIS  (LUISQUE@HOTMAIL.ES)
argentina    24 de junio de 2009 Borrar este mensaje

HERMANO/A CATOLICO:
Somos Luis y Belkis, matrimonio catolico de Argentina,
Te enviamos mensajes de ayuda espiritual de la iglesia catolica



¡¡¡Una Misa en vida, ..te aprovechará mucho más ..que muchas que ofrezcan

por ti... después de la muerte¡¡



MENSAJE ESPIRITUAL PARA TI:


La errada idea de la libre interpretación personal de la Biblia, tan promocionada por Martín Lutero, y tan difundida por las sectas, es la causa principal de las divisiones entre las sectas (cf I Timoteo 1,6); pues cada vez que se les ocurre a alguien una nueva (o torcida) interpretación de algún pasaje bíblico aparece una nueva secta, esa es la principal causa que no exista la unidad (tan requerida por Cristo en Juan 17,11-23), por esas interpretaciones particulares es que surgen, cada día, nuevas sectas, novedosas denominaciones (contradictorias entre sí) y nuevas fracturas entre los protestantes.

Las sectas seguirán dividiéndose, mientras no exista en ellas, la analogía de la fe, tan requerida en Rom 12,4-16. Por “analogía de la fe” entendemos la cohesión de las verdades de la fe entre sí y en el proyecto total de la Revelación. Es decir, las verdades reveladas, se complementan y tienen que tener coherencia con el plan de Dios (I Timoteo 1,3-5; Eclesiastés 3,11-16).



La Palabra de Dios no es de interpretación individual. Solo los apóstoles de Cristo y sus continuos sucesores, que han guardado el depósito de la tradición oral, sin interrupción (de generación en generación), están autorizados a interpretar la sagrada Biblia a la luz del Espíritu Santo y de acuerdo a los signos de los tiempos. Por eso San Pedro, nuestro primer Papa nos dice: "Pero, ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios". (II Pedro 1,20-21).



Respaldados en las Cartas de San Pedro, para los Católicos, “...La interpretación de la Escritura, queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibió de Dios el encargo y el oficio de conservar e interpretar la Palabra de Dios” (CIC # 119).



¿Por qué hay tantas sectas nuevas?



Es sorprendente que de las aproximadamente 10.000 iglesias y sectas que, según se dice, existen por todo el mundo, muchos centenares de ellas, si no millares, afirman ser cristianas. ¿Por qué es esto tan sorprendente? Debido a que los miembros de muchas de estas sectas siguen a cierto líder humano, mientras que Jesucristo declaró: "Su Caudillo es uno, el Cristo" (Mateo 23:10). Es sorprendente también que estos llamados cristianos estén divididos en tantas iglesias, confesiones y sectas, mientras que Cristo, al orar a su Padre respecto a sus seguidores, pidió que ‘todos ellos fueran uno’. (Juan 17:20, 21.)


Entonces, ¿por qué hay tantas iglesias y sectas que afirman ser cristianas? Y ¿cómo llegó a existir esta confusión religiosa?



Sí leemos y tratamos de seguir el Evangelios, somos evangélicos...
Si esperamos el Advenimiento glorioso y triunfante de Jesucristo seremos los verdaderos adventistas.... esperamos el triunfo definitivo de Jesucristo contra el anticristiano comunismo y las falsos profetas de la masoneria new age.
Si Adoramos unicamente al Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo seremos los verdaderos Testigos de Jehová, que nos reconocerán porque nos amamos unos a otros. Y por eso abran sorpresas cuando Jesús llame Venid a mi benditos de mi Padre porque tuve hambre.... y en los dos lados del juicio hay sorprendidos...
varios falsos testigos de Jehová, sionistas masones que continuamente y en forma grosera, critican el santo catolicismo, y no hay forma que entiendan que La Iglesia Católica es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue.
Por eso tenemos Trigos (Madre Teresa, Maximiliano, Francisco, Padre Pio) y Cizañas (inquisición, P Lutero, P Alberto) cada lista con un largo etc...
Muchos fundadores de las comunidades Protestantes Fueron Sacerdotes Católicos, pero luego fue tan fácil crear una denominación "cristiana" que los anticristianos masones comensarón a fundar (Adventistas, mormones, testigos, mesianicos y milenaristas etc) eso es lo que la Biblia llama apostasia.

La Iglesia Católica atribuye el nombre de "Iglesias"
a las Iglesias Orientales separadas de la plena
comunión con la Iglesia católica.
Ha querido aceptar el uso tradicional del término. "Puesto que estas Iglesias, aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos y, sobre todo, en virtud de la sucesión apostólica, el sacerdocio y la Eucaristía, por los que se unen a nosotros con vínculos estrechísimos"[13], merecen el título de «Iglesias particulares o locales»[14], y son llamadas Iglesias hermanas de las Iglesias particulares católicas[15].


"Consiguientemente, por la celebración de la Eucaristía del Señor en cada una de estas Iglesias, se edifica y crece la Iglesia de Dios"[16]. Sin embargo, dado que la comunión con la Iglesia universal, cuya cabeza visible es el Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, no es un simple complemento externo de la Iglesia particular, sino uno de sus principios constitutivos internos, aquellas venerables Comunidades cristianas sufren en realidad una carencia objetiva en su misma condición de Iglesia particular[17].

Por otra parte, la universalidad propia de la Iglesia, gobernada por el Sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él, halla precisamente en la división entre los cristianos un obstáculo para su plena realización en la historia[18].



¿Por qué la Iglesia Católica y el Magisterio sucesivo

no atribuyen el título de "Iglesia" a las Comunidades

cristianas nacidas de la Reforma del siglo XVI?



Respuesta: Porque, según la doctrina católica, estas Comunidades no tienen la sucesión apostólica mediante el sacramento del Orden y, por tanto, están privadas de un elemento constitutivo esencial de la Iglesia. Estas Comunidades eclesiales que, especialmente a causa de la falta del sacerdocio sacramental, no han conservado la auténtica e íntegra sustancia del Misterio eucarístico[19], según la doctrina católica, no pueden ser llamadas "Iglesias" en sentido propio[20].





Sabiendo que Jesús de Nazaret, fundo su Iglesia, sobre sus doce Apóstoles y les dejó a ellos todo Poder y Autoridad (Lucas 9,1; Mateo 10,40), nos damos cuenta que la Biblia no es la única autoridad de fe, porque el Magisterio de la Iglesia (Mateo 28,20; II Pedro 1,20-21), junto a la Biblia (Mateo 7,26-27; II Timoteo3,16- 4,4; Santiago 1,21-27.) y la Tradición Oral (cf Tes 2,15; Cor 11,2) son las principales autoridades que Jesús instituyó.

Primeramente Jesucristo invistió de poder y autoridad a Pedro y a los apóstoles (Marcos 3,16; Lucas 10,18-20), y a sus sucesores los obispos y presbíteros (cf Hechos 15,22) , la Iglesia existió antes que el Nuevo Testamento se escribiera, de hecho, los miembros de la Iglesia son quienes cumple la misión de escribir, reunir y canonizar las Sagradas Escrituras del Nuevo Testamento.

Junto a la Biblia (tradición escrita) es importante la tradición oral, como lo dice la Palabra, son los fundamentos de la fe cristiana: "Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta" (II Tes 2,15) . San Juan nos relata que: "Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre" (Juan 20,30-31). Y luego añade: "Aunque tengo mucho que escribirles, prefiero no hacerlo con papel y tinta, sino que espero ir a verles y hablarles de viva voz, para que nuestro gozo sea completo" (II Juan 0,12).



Como hemos analizado, es mucho lo que Cristo y sus discípulos indicaron solo a viva voz (cf Juan 21,25), y San Pablo en II Tes 2,15 y en II Tim 1,13-14 se nos manda a guardar, creer y practicar esas orientaciones a viva voz (a eso llamamos la tradición cristiana), que la Iglesia ha mantenido, de generación en generación, y está recopilada en escritos de los primeros discípulos de los apóstoles, y en la liturgia.



Los mismos Sectarios en sus primeras versiones de la reina-Valera traducían: "Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mi y conservais las Tradiciones (Paradosis) tal como os la he transmitido" (1 Corintios 11,2). Otras citas, para profundizar el tema de la tradición, son: I Cor 11,23; II Tes 3,6; Fil 4,9; I Tim 6,20; II Tim 2,2; II Juan 0,12 y III Juan 0,14.



La Iglesia Católica, es custodia del deposito de la fe (oral y escrita) y ambas tradiciones son muy importantes para poder entender la voluntad de Dios. Por ejemplo la Iglesia ha entendido el Antiguo Testamento según las interpretaciones que Jesús dejo a sus discípulos, gracias a la tradición oral, ya que el evangelio no cuenta que fue lo que dijo textualmente, pero respalda la enseñanza de la Iglesia aludiendo que fue directamente Cristo quién nos lo develó: "Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras" (Lucas 24,27). Y los discípulos desde un principio valoraron tanto las Escrituras,



como el testimonio de lo que vieron y oyeron: "Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído" (Hechos 4,19-20).



Los Apóstoles nos enseñan que junto a la Escritura van la doctrina y la pedagogía pues la Iglesia es Maestra de la Palabra: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para convencer, para corregir y para educar en la justicia; así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena. Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús que ha de venir a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.



Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas" (II Tim 3,16- 4,4). En esto consiste el Magisterio de la Iglesia, en que Dios nos encargo la misión de enseñar: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.



Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mateo 28,19-20). Por esto San Pablo alaba a quienes guardan las tradiciones que son conforme a la enseñanza de los apóstoles (cf I Cor 11,2) es decir a los que estamos en comunión con el magisterio de la Iglesia.


AUTOR: LUIS  (LUISQUE@HOTMAIL.ES)
argentina    24 de junio de 2009 Borrar este mensaje

Las Partes de la Misa
Birgit Scharfenort Matallana

“Y he aquí que yo estoy con vosotros todos días hasta el fin del mundo”. (Mt. 28, 20)
Vivamos la Eucaristía como un encuentro de amor con Cristo

En su Hijo Jesús, el Cristo, Dios nos hizo el mayor regalo: nos entregó su propio corazón, es decir, lo más profundo y puro de su amor. Con su vida, Jesús nos mostró cuál es la vida que agrada a Dios: la que se abre a los demás en el servicio. Por eso Jesús enseñó la Palabra de vida, perdonó pecados, curó enfermos, liberó a los que estaban atados por las cadenas del mal y de la muerte y alimentó a los hambrientos. Hoy podemos experimentar de nuevo todo esto, pues Jesús sigue vivo en la Eucaristía. Por eso, queremos invitarte hoy a vivir la Eucaristía como un encuentro de amor con Cristo, quien sólo espera que tú también le ames, porque el amor sólo con amor se paga.

1. ENTRADA: Dios nos recibe personalmente en la Eucaristía, nos llama y nos une en comunidad con el simple y sencillo acto de la bendición.
“En el nombre del Padre”: Dios se nos presenta como papá, de él depende nuestra existencia, nos ama y se preocupa por nosotros como el mejor de los papás.
“… del Hijo”: Dios nos recuerda que por amor a nosotros se hizo hombre en Jesús, el Hijo, para hacernos hijos suyos, hermanos en Cristo y enseñarnos a vivir como hijos de Dios.
“… y del Espíritu Santo”: el Espíritu es la presencia permanente de Dios con nosotros, el fuego de su amor, que nos enseña, nos consuela y nos fortalece desde nuestro propio corazón.

2. ACTO DE CONTRICCIÓN: ¡SEÑOR TEN PIEDAD! Dios nos invita a comenzar nuestro encuentro con Él dejando en sus manos todo lo que nos aparta de su amor. Esto requiere de nosotros una actitud de humildad: reconocer que hay pensamientos, palabras y obras que obstaculizan nuestra relación con Dios, eso son los pecados. La Palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia nos ayudan a ver cuáles son esas situaciones; la humildad está también en dejarnos enseñar.

3. LAS LECTURAS: Limpios de corazón y en actitud de humildad podemos ahora escuchar la Palabra de Dios y dejarnos moldear por ella. Desde los tiempos antiguos del pueblo de Israel, Dios se ha manifestado al hombre por medio de la Palabra: en ella le ha mostrado su rostro, le ha enseñado a vivir, le ha dado esperanza con sus promesas, lo ha escogido y lo ha hecho su propiedad; más aún, ha despertado su fe y ha encendido la llama de su amor. En las lecturas y el salmo Dios mismo se hace presente y nos habla, despierta nuestra fe, reafirma nuestra esperanza y aviva nuestro amor; es su Palabra, mensaje de amor, que espera nuestra respuesta. Dios quiere conversar con nosotros, escuchemos primero lo que quiere decirnos para poder luego responder a su amor.

4. EL ALELUYA: Viene ahora un canto de gozo y de júbilo: “¡Aleluya! ¡Cristo vive, resucitó de entre los muertos! ¡Su victoria fue completa!”. Este canto prepara nuestro corazón para meditar la vida, obra y enseñanzas de Jesús, que vienen narradas a continuación en el Evangelio.

5. EL EVANGELIO: Es la lectura más importante de la Eucaristía, pues nos pone en contacto con la persona y la vida de Jesús. Aprendemos directamente de Él, del recuerdo de sus enseñanzas, de su vida y de sus obras. En el Evangelio Jesús nos muestra su rostro, como se lo mostró a sus discípulos y a todas las personas que lo conocieron en Galilea, donde vivió, nos habla y nos instruye personalmente. Si se lo permitimos, con su Palabra despertará nuestra fe, nos dará esperanza y encenderá nuestro amor. Por eso, antes de escuchar el Evangelio hacemos la Señal de la Cruz: sobre nuestra frente, para que el Evangelio (presencia de Jesús) santifique nuestro pensamiento y podamos comprenderlo; sobre nuestros labios, para que santifique nuestra palabra y podamos transmitirlo; y sobre nuestro corazón, para que santifique todo nuestro ser y vivamos como Cristo.

6. LA HOMILÍA: El sacerdote nos ayuda a comprender la Palabra de Dios, pues Dios mismo lo utiliza como mensajero de su amor. Él nos comparte, por su ministerio, lo que la comunidad de los creyentes (la Iglesia) ha comprendido de este mensaje y también nos transmite su experiencia personal. Dios suscita en medio de su pueblo pastores para guiarnos en nuestro camino espiritual y para explicarnos sus enseñanzas. Es Cristo mismo quien nos habla a través de quienes nos predican su Palabra.

7. LA PROFESIÓN DE FE: Una vez hemos escuchado las palabras de Jesús y reflexionado sobre ellas viene el Credo, es decir, la expresión de nuestro compromiso personal y comunitario con Dios Padre Creador, Dios Hijo Salvador y Dios Espíritu Santificador: Él se nos ha revelado en la Palabra y ha despertado nuestra fe, por eso, en el Credo profesamos la fe que nos motiva personalmente y que nos congrega en comunidad. El Credo es nuestra respuesta al amor de Dios que se nos ha manifestado primero, porque nuestra fe es la respuesta al encuentro con la persona de Cristo, que nos ha llamado, nos ha congregado y nos ha mostrado su rostro. Así como Jesús se encontraba con la gente, le predicaba el Evangelio o Buena Nueva y la gente comenzaba a creer en Él y a seguirlo, así Jesús nos muestra su rostro, nos llama, nos habla y nos toca profundamente cada vez que leemos un trozo del Evangelio, despertando nuestra fe y moviéndonos a seguirlo. Además, el Credo precisa el contenido de nuestra fe, le da figura y rostro al Dios en quien creemos y a la Iglesia, fundada en la fe, de la cual hacemos parte.

8. LA ORACIÓN DE LOS FIELES: En el Credo hemos expresado y precisado nuestra fe personal y colectiva, por eso ahora, como comunidad de fe, nos dirigimos a Dios, elevando nuestras súplicas, pidiéndole por todas nuestras necesidades y pidiendo unos por otros. Nuestras súplicas, como nuestro acto de fe, son siempre, a la vez, personales y comunitarias.

9. EL OFERTORIO: Como Iglesia, unidos en una misma fe, en un mismo corazón, presentamos ahora la sencilla ofrenda que Dios mismo transformará en el cuerpo y la sangre de su Hijo Jesucristo. Pan y vino son fruto de nuestro trabajo personal y comunitario, y simbolizan las dimensiones más sencillas de nuestra vida diaria: nuestro trabajo, nuestro sustento y nuestra alegría. Con el pan y el vino va incluida la ofrenda de nuestra vida, de nuestro trabajo y de nuestro amor; nuestras penas, fatigas y alegrías van a ser recibidas por Dios de las manos del sacerdote y, como el pan y el vino, nuestro propio ser (cuerpo y alma) será también santificado y transformado con la presencia viva y real de Jesucristo Eucaristía. En este momento unámonos al sacerdote, entregándole a Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra oración, nuestras penas y alegrías, nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra mente con todos sus pensamientos, nuestro corazón con todos sus sentimientos y deseos, nuestros labios y todas nuestras palabras, nuestros amigos y seres queridos, incluso los que no nos aman, en fin, toda la realidad humana material y espiritual de la que somos parte, para que toda esa realidad sea transformada por Cristo, sea santificada, sea cristificada; para que todos seamos hostias vivas, sagrarios de la presencia del Espíritu Santo; y para que el mundo entero sea un altar para la gloria de Cristo Jesús.

10. CANTO DEL SANTO: Hemos hecho ofrenda del pan y del vino, de nosotros mismos y del mundo entero. Ahora esta ofrenda va a ser consagrada: la hostia se transformará en el cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre. Por esa consagración, nosotros mismos seremos santificados y el mundo entero también. Nos unimos a los santos y a los ángeles, que contemplan y gozan ya del fruto de estos misterios, cantando a Dios: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo, llenos están los cielos y la tierra de su gloria. ¡Hosanna en el cielo! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!” El cielo (los que ya gozan de la gloria de Dios) y la tierra (los que estamos de camino hacia la gloria) cantan la santidad de Dios, pues Él es el único verdaderamente santo y fuete de toda santidad.

11. CONSAGRACIÓN: En este momento, por el ministerio (por el encargo y el don) que el sacerdote ha recibido, el pan y el vino son transformados en el cuerpo y la sangre de Cristo. El sacerdote repite las palabras que Jesús pronunció en la última cena, con las cuales Él mismo dio gracias y bendijo el pan y el vino, haciéndolos su cuerpo y su sangre, para alimentar con su propio ser a sus apóstoles, y a través de ellos y de la sucesión de sacerdotes a todos los creyentes. La Eucaristía, cuerpo y sangre de Cristo, es el mayor regalo que hemos recibido de Dios: Él se ha quedado para siempre con nosotros en la persona de Cristo, Él mismo toma nuestra realidad y la transforma en su propio ser, para alimentar nuestra vida de fe. Sin este alimento espiritual, es decir, sin la comunión real con su cuerpo y su sangre, nuestra vida de fe sería árida y estéril, pura imitación exterior de Cristo, por nuestras propias fuerzas. Pero como Él nos alimenta con su propia vida en la Eucaristía, podemos vivir como Él, ser como Él, porque Él mismo, desde nuestro interior nos va transformando, nos va consagrando, va haciendo de nuestra vida una constante Eucaristía, sólo si nosotros le entregamos nuestro corazón y dejamos que su Espíritu actúe en nosotros.

12. EL PADRENUESTRO: Cristo se ha hecho presente en medio de nosotros, por él hemos sido hechos todos hermanos en el Espíritu, hijos de un mismo Padre. Por eso, ahora, juntos, podemos orar en compañía de Jesús al Padre, como el mismo Jesús nos enseñó. En este momento, oramos con Jesús, presente realmente, la oración al Padre: estamos unidos en oración Jesús, el Hijo Único, y nosotros, los hijos adoptivos.

13. CORDERO DE DIOS-MOMENTO DE LA PAZ: Reconocemos ahora que Jesús ha ofrecido su vida al Padre por nosotros en la Cruz, Él es el sacrificio vivo y santo que nos ha reconciliado para siempre con Dios. Por Él nos ha llegado la paz verdadera: la que da Dios y no la que da el mundo. La paz de Dios es la salvación eterna, el perdón de los pecados, el amor que es capaz de entregarse a sí mismo en sacrificio por aquellos que ama. La paz del mundo es la ausencia de conflicto que le permite a cada uno vivir según sus deseos. La paz de Cristo nos saca de nosotros mismos y nos pone al servicio de los otros, mientras que la paz del mundo nos sumerge en nuestro propio egoísmo, en nuestros gustos y rutinas.

14. LA COMUNIÓN: Este momento es absolutamente maravilloso, recibimos a Jesús en la Eucaristía, su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. Dios viene a vivir en nosotros como en su propia casa, viene a transformarnos y a fortalecernos desde nuestro interior. Como María en el momento en que recibió del Espíritu a Jesús en sus entrañas, así nosotros, en la comunión, quedamos fecundados por el Espíritu de Dios: realmente llevamos en nosotros a Cristo. Dios hace de su amor un acto: se nos entrega todo entero en la forma más sencilla y humilde (un trocito de pan) para que lo podamos recibir.

15. ACCIÓN DE GRACIAS: Después de un regalo tan grande ¿qué podemos hacer? Sólo abrir nuestros labios y nuestro corazón al agradecimiento. Tomar conciencia de lo que hemos recibido y hacer de nuestra vida acción de gracias, es decir, reflejo del amor de Dios que hemos recibido en Jesús Eucaristía. Él nos ha tocado, nos ha besado con su amor y sólo nos queda hacer de nuestra vida beso, caricia de amor a Jesús, mostrando su rostro en medio de nuestros hermanos. Agradecer a Dios significa vivir como vivió Jesús: sirviendo, amando, sanando, ayudando, enseñando, perdonando, entregando su vida por todos, sin excepción. Misión difícil, casi imposible, pero no estamos solos, Cristo vive en nosotros y lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. La palabra misma dice lo que tenemos que hacer: Eucaristía viene del griego y significa acción de gracias.

16. BENDICIÓN FINAL: Con el encargo de dejar vivir en nosotros a Cristo y transmitirlo a los que nos rodean en acciones concretas de amor y servicio, somos enviados al mundo con la bendición de Dios, para que nuestra tarea sea efectiva y demos fruto abundante. Recibimos a Cristo Eucaristía para compartirlo con los que nos rodean. Hemos sido bendecidos para que seamos bendición para los demás; hemos entrado a la Eucaristía como harina y agua, y Dios ha hecho un pan que ha consagrado para sí. Ahora somos hostias consagradas: llevamos en nosotros la presencia de Jesús y tenemos la misión de reflejarla y transmitirla a los demás, para que todos seamos transformados. La palabra Misa lo resume todo: viene del latín y significa envío, es decir, los que recibimos a Jesús somos enviados a darle a conocer. El fruto de la Eucaristía es que todos seamos misioneros, es decir, que llevemos a Jesús a los demás.

LA SANTA MISA
Se le llama también Eucaristía
Etim.: Missa, de "mittere", enviar. Tomado de las palabras finales en latín: "Ite missa est".
Ver: Catecismo sobre la Santa Misa

Ver en otras páginas de Corazones.org: Eucaristía
Por qué el domingo | Por que ir a Misa | Los santos sobre la Misa


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La misa, el sacrificio y banquete de la Eucaristía, es acto central de la Iglesia católica y el acto supremo de culto a Dios.
El mismo Cristo que se ofreció a si mismo una vez en el altar de la cruz, está presente y se ofrece en la misa. No es otro sacrificio, no es una repetición. Es el mismo sacrificio de Jesús que se hace presente. Es una re-presentación del Calvario, memorial, aplicación de los méritos de Cristo.

Cristo está presente en el cielo y también en el altar, y se entrega hoy al Padre como el Viernes Santo.

La Misa es un sacrificio de propiciación (aplaca la justicia divina) por nuestros pecados.
La Misa es un memorial: Se conmemora la muerte de Jesús, pero no como un recuerdo psicológico, sino como una realidad mística. Cristo se ofrece a si mismo tan realmente como lo hizo en el Calvario.
La Misa es un banquete sagrado: El mismo Cristo que se ofrece, lo recibimos la Eucaristía.
La Misa es el medio principal que Dios ha establecido para aplicar los méritos que Cristo ganó en la Cruz para toda la humanidad.

1. La Eucaristía es prenda de la gloria futura. Es la fuente, el corazón y la cumbre de toda la vida cristiana.

2. En ella se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia: Jesucristo, que asocia a su Iglesia, y a todos sus miembros, a su sacrificio pascual, ofrecido una vez por todas en la cruz al Padre; y, por medio de este sacrificio, derrama la gracia de la salvación sobre su Cuerpo que es la Iglesia.

3. La Santa Misa y el sacrificio de la Cruz son un único sacrificio, pues se ofrece una y la misma víctima: Jesucristo. Sólo es diferente la manera de ofrecerse: Cristo se ofreció a sí mismo una vez en la cruz de manera cruenta –con derramamiento de sangre–, mientras en la Euca­ristía se ofrece por el ministerio de los sacerdotes de modo incruento –sin derramamiento de sangre–. Así, el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual. Y cuantas veces se celebra la Eucaristía, se realiza la obra de nuestra redención.

4. La Eucaristía es también el sacrificio de la Iglesia, porque ella es el Cuerpo de Cristo y participa del sacrificio de su Cabeza.

a. Cristo es el actor principal e invisible que preside cada misa como sumo sacerdote de la Nueva Alianza, intercede ante el Padre por todos los hombres.

b. La Iglesia se une a Cristo y se ofrece totalmente con El en la Misa

c. La misa la celebra el obispo o el sacerdote –actuando “en per­sona de Cristo-cabeza”–, representando a Cristo, preside la asamblea, predica la homilía, recibe las ofrendas, dice la plegaria eucarís­tica, consagra y reparte la comunión.

d. Sólo los sacerdotes válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar (invocar al Espíritu Santo para que el pan se haga el Cuerpo y el vino, la Sangre de Jesucristo). Por eso la presencia del sacerdote es indispensable y esencialmente diferente.

e. En la celebración de la Eucaristía participan todos los fieles miembros de su Cuerpo. Cada uno une en la Eucaristía su vida, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo a los de Cristo y a su total ofrenda.

f. También se unen en la Eucaristía la Virgen María y los santos que están ya en la gloria del cielo

g. En la misa oramos por las almas del purgatorio para que puedan entrar en la luz y la paz de Cristo.

5. Después de la consagración, Jesús está realmente presente en la Eucaristía:

a. En la consagración ocurre la “transubstanciación”, que significa “cambio de substancia” del pan y el vino a ser verdaderamente la sustancia del Cuerpo y Sangre del Señor. La Eucaristía aun tiene la apariencia de pan y vino pero nos es pan y vino.

Cristo está presente en la Eucaristía verdadera, real y substancialmente con todo su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Esta presencia se llama “real” porque es “substancial”, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente.

Cristo está todo entero en cada una de las especies y en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo, que está real y permanentemente presente en la eucaristía mientras duren sin corromperse las especies eucarísticas.

6. Para recibir bien la Sagrada Comunión son necesarias tres cosas:

a. saber a quién vamos a recibir,

b. Estar en gracia de Dios. Quien esta en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar. Ver: Eucaristía y divorciados y vueltos a casar

c. Guardar el ayuno eucarístico, que consiste en no comer ni beber nada desde una hora antes de recibir la Comunión.

7. Hagamos todo lo posible para poder recibir la comunión. Jesús nos dice «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros».

8. La Sagrada Comunión produce frutos:

a. acrecienta nuestra unión íntima con Cristo;

b. conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo;

c. purifica de los pecados veniales,

d. fortalece la caridad y nos preserva de futuros pecados mortales al fortalecer nuestra amistad con Cristo;

e. renueva, fortalece y profundiza la unidad con toda la Iglesia;

f. nos compromete en favor de los más pobres, en los que reconocemos a Jesucristo; y se nos da la prenda de la gloria futura.

Para recibir todos los méritos disponibles es necesario participar con fe. Cuanto mas fe se viva la Santa Misa, mayor gloria se le ofrece a Dios y mayor la gracia que se recibe, no solo para los participantes sino para la humanidad.

9. En la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo con un comportamiento respetuoso, arrodillándonos durante la consagración en señal de adoración al Señor. También es importante la actitud corporal (gestos, vestido…).

10. La palabra "misa" viene del latín "missio" (enviar). Al final los fieles son enviados a poner en práctica la Palabra de Dios con la gracia recibida.

11. Al entrar y salir del templo, cuando pasamos frente al sagrario, manifestamos nuestra fe y saludamos a Jesucristo presente en el Sagrario con una genuflexión, hincando la rodilla derecha, en señal de respeto y adoración.



Fuera de la Santa Misa también se honra al Señor con visitas al sagrario, con la exposición del Santísimo y con procesiones Eucaristícas.


AUTOR: LUIS  (LUISQUE@HOTMAIL.ES)
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CONVERSANDO CON DIOS

HOMBRE: Padre Nuestro que estás en los cielos
DIOS: Si.. Aquí estoy..
HOMBRE: Por favor ... no me interrumpa. ¡Estoy rezando!
DIOS: ¡Pero tu me llamaste!..
HOMBRE: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy rezando.... Padre Nuestro que estas en los cielos...
DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.
HOMBRE: ¿Cómo?
DIOS: ¡Me llamaste! Tú dijiste: Padre Nuestro que estás en los Cielos. Estoy aquí. ¿En que te puedo ayudar?
HOMBRE: Pero no quise decir eso. Estoy rezando. Rezo el Padrenuestro todos los días, me siento bien rezando así. Es como cumplir con un deber. Y no me siento bien hasta cumplirlo.
DIOS: Pero ¿cómo puedes decir Padre Nuestro sin pensar que todos son tus Hermanos, ¿Cómo puedes decir que estás en los cielos, si no sabes que el cielo es paz, que el cielo es amor a todos...
HOMBRE: Es que realmente no había pensado en eso.
DIOS: Pero.... prosigue tu oración.
HOMBRE: Santificado sea tu nombre...
DIOS: ¡Espera ahí! ¿Qué quieres decir con eso?
HOMBRE: Quiero decir... quiero decir... lo que significa. ¿Cómo lo voy a saber? Es parte de la oración. ¡Solo eso!
DIOS: Santificado significa digno de respeto, santo, sagrado.
HOMBRE: Ahora entendí. Pero nunca había pensado en el sentido de la palabra SANTIFICADO. 'Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo...'
DIOS: ¿Estás hablando en serio?
HOMBRE: Claro! ¿Por qué no?
DIOS: ¿Y que haces tú para que eso suceda?
HOMBRE: ¿Cómo qué hago? ¡Nada! Es que es parte de la oración, hablando de eso... sería bueno que el Señor tuviera un control de todo lo que acontece en el cielo y en la tierra también.
DIOS: ¿Tengo control sobre ti?
HOMBRE: Bueno... ¡Yo voy a la Iglesia !
DIOS: ¡No fue eso lo que te pregunté! ¿Qué tal el modo en que tratas a tus hermanos, la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco tiempo que me dedicas a Mi?
HOMBRE: Por favor, ¡Para de criticar!
DIOS: Disculpa. Pensé que estabas pidiendo que se haga mi voluntad. Si eso fuera a acontecer.. ¿Qué hacer con aquellos que rezan y aceptan mi voluntad, el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la comunidad....
HOMBRE: Es cierto, tienes razón. Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo por todo. Si mandas lluvia, pido sol.. si mandas sol me quejo del calor, si mandas frío, continuo reclamando; pido salud, pero no cuido de ella, dejo de alimentarme o como mucho.
DIOS: Excelente que reconozcas todo eso. Vamos a trabajar juntos tú y yo. Vamos a tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva actitud.
HOMBRE: Oye Señor, preciso terminar ahora, esta oración está demorando mucho más de lo acostumbrado. Continúo...'el pan nuestro de cada día dánoslo hoy'...
DIOS: ¡Para ahí! ¿Me estas pidiendo pan material? No solo de pan vive el hombre sino también de Mi Palabra. Cuando Me pidas el pan, acuérdate de aquellos que no lo tienen. ¡Puedes pedirme lo que quieras, deja que me vea como un Padre amoroso! Estoy interesado en la última parte de tu oración, continúa...
HOMBRE: 'Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden....'
DIOS: ¿Y tu hermano despreciado?
HOMBRE: ¿Ves? Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.
DIOS: Pero.. ¿Y tu oración? ¿qué quieres decir con tu oración? Tú me llamaste y estoy aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro de tí! ¿Entiendes?
HOMBRE: Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.
DIOS: ¡No! Te vas a sentir peor. La venganza no es buena como parece.. Piensa en la tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo cambiar todo para ti. Basta que tú lo quieras.
HOMBRE: ¿Puedes? ¿Pero cómo?
DIOS: Perdona a tu hermano, y Yo te perdonaré a ti y te aliviaré.
HOMBRE: Pero Señor.. no puedo perdonarlo.
DIOS: ¡Entonces no me pidas perdón tampoco!
HOMBRE: ¡Estás acertado! Pero solo quería vengarme, quiero la paz Señor.. Está bien, está bien: perdono a todos, pero ayúdame Señor!. Muéstrame el camino a seguir.
DIOS: Esto que pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tú... ¿Cómo te estas sintiendo?
HOMBRE: ¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es muy bueno hablar con Dios.
DIOS: Ahora terminemos la oración.. prosigue...
HOMBRE: 'No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal...'
DIOS: Excelente, voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde puedas ser tentado.
HOMBRE: y ahora... ¿Qué quieres decir con eso?
DIOS: Deja de andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas sucias, secretas. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.
HOMBRE: ¡No te entiendo!
DIOS: ¡Claro que entiendes! Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino equivocado y luego corres a pedirme socorro.
HOMBRE: Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.
DIOS: ¡Claro que te perdono! Siempre perdono a quien está dispuesto a perdonar también. Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra conversación, medita cada palabra que dices. Termina tu oración.
HOMBRE: ¿Terminar? Ah, sí, 'AMEN!'
DIOS: ¿Y qué quiere decir 'Amén'?
HOMBRE: No lo sé. Es el final de la oración.
DIOS: Debes decir AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir ASÍ SEA , estoy de acuerdo con todo lo que oré.
HOMBRE: Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también por hacérmela entender.
DIOS: Yo amo a todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. ¡Te bendigo, y permanece en mi paz!
HOMBRE: ¡Gracias Señor! ¡Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo!



¡Qué Dios Te Bendiga


AUTOR: susana stremi  (tresu2001@hotmail.com)
argentina    23 de junio de 2009 Borrar este mensaje

pido por salud para todos los argentinos,se detenga el virus fiebre A,xsalud analia,mami,pichi,margarita,ma luisa, susi g, elsae, hna alicia,elena,que haya medicacion para el nuevo virus xricardo trabajo salud, rosi y bel salud y estudios, proteccion especial x bel x mi salud,x elecciones de argentina.Gracias..


AUTOR: laura liliana  (lauracastrojimenez@yahoo.com)
COLOMBIA    23 de junio de 2009 Borrar este mensaje

Mi Jesus Sacramentado a ti doy Gracias por tu misericordiosisimo corazon, porque siempre nos cuidas, protejes, amparas y bendices en todo momento.
Tambien te pido acrecientes nuestra fe y extiendas nuestro territorio, especialmente a mi familia, mis hermanos, MARIA ISABEL, MIGUEL ANGEL,JULIE ANDREA Y A MI....muestranos la luz de tu infinito corazon...

Tambien te pido por mi hijo Sergio Andres, haz que sea un niño dulce, obediente, feliz, para que crezca en un ambiente alegre y lleno de mucho amor...

Ruego a ti mi Jesus Eucaristia por mi relacion con SEBAS para que tu hagas tu voluntad, y si es para tu honra y tu gloria podamos ser una familia con tu santisima Bendicion....

Te entrego tambien el trabajo en Movistar...Señor aviva mi corazon, acrecienta mi Fe y confanza en ti Señor....

Amen...


AUTOR: martin  (mjcht_1980@hotmail.com)
mexico    23 de junio de 2009 Borrar este mensaje

do. No podemos hacer nada para cam-biar el estado del muerto (Lucas 16:26). La palabra "purgatorio" no es palabra bí-blica, sino invención humana. La Misa propone renovar el sacrificio de Cristo en la cruz, pero ese sacrificio no se renueva; fue hecho una sola vez (Heb. 9:16,26, et-cétera). No se repite.
C. Sacrificio y Sacramento
El catolicismo hace distinción entre el sacrificio y el sacramento. En el libro, La Fe de Millones, leemos, "En la última ce-na Cristo instituyó la Santa Eucaristía que es ambos sacramento y sacrificio. Como sacramento su propósito principal es san-tificar nuestras almas, y como sacrificio su propósito principal es ofrecerle a Dios Todopoderoso homenaje y adoración. Como sacramento de la Santa Comunión, es perpetuación de la última cena; como sacrificio de la Misa, es perpetuación del sacrificio del Calvario." Así se ve que la Misa trata de lo sacrificante, mientras que la Santa Comunión de lo sacramental.
Leamos ahora unas palabras de los se-ñores Rumble y Carty, Radio Replies, Vol. II, página 191, "La Santa Eucaristía fue instituida no solamente como sacra-mento sino también como sacrificio." Si-guen diciendo que para la recepción sa-cramental de Cristo, solamente se necesi-ta comer el pan. Pero para el sacrificio de la Misa se necesitan el pan y el vino para representar la separación del cuerpo y la sangre de Cristo en la cruz. Los dos ele-mentos (pan y vino) se requieren para el llamado Sacrificio de la Misa, pero o el uno o el otro basta para la Comunión sa-cramental. Si el sacerdote quiere ofrecer Misa, tiene que recibir los dos; si no quie-re ofrecerla, pero sí desea recibir la Santa Comunión, recibe nada más uno de los dos elementos, como los seglares (gente común), y es bien contento en hacerlo.
Para distinguir entre el Sacrificio de la Misa, requiriendo el uso de ambos el pan y vino, y la comunión sacramental, requi-riendo nada más el uso de uno de los dos, el catolicismo enseña que en la Misa hay separación mística pero no literal en el cuerpo de Cristo. En el libro Radio Re-plies, Vol. III., página 207, leemos, "El que recibe la Comunión bajo una de las dos especies recibe a Cristo enteramente, cuerpo, sangre, alma y divinidad, porque no hay separación literal del cuerpo y la sangre de Cristo." Cuando uno les hace la pregunta, "¿Qué es la diferencia entre la separación mística y la literal?" contestan que "la diferencia es ésa entre un simbo-lismo exterior y una realidad interior. Desde el punto místico de vista, las con-sagraciones separadas bajo formas sóli-das y líquidas, representan la separación del cuerpo y la sangre de Cristo en el sa-crificio de Calvario. Sin embargo, en rea-lidad no puede acontecerse separación literal de los dos en el Cristo resucitado, y por eso Él tiene que estar presente o bajo la apariencia de pan o bajo la apariencia de vino. Para la Misa, como Sacrificio, es requerido el simbolismo místico y exte-rior. Para la Comunión, no es requerido. La Eucaristía, como Sacramento, deman-da que sea recibida solamente bajo una especie o la otra. La Iglesia ha limitado la distribución de la Comunión a la forma de pan."
D. Comentarios Breves
Como es la costumbre de falsas reli-giones, el catolicismo inventa términos o nombres no bíblicos y con ellos hace fal-sas distinciones. La palabra "sacramento" no es palabra bíblica. Quiere decir jura-
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mento o ceremonia que impone una obli-gación. La Cena del Señor no es llamada en las Escrituras "sacramento." Tampoco es llamada "eucaristía." Aunque esta pa-labra es del griego y en su forma original es usada en el texto divino, quiere decir "servicio de dar gracias." Cristo dio gra-cias por el pan y la copa, y de esta frase, "dar gracias," es tomada la palabra "euca-ristía." No obstante, el Nuevo Testamento no llama la Cena del Señor la Eucaristía.
El catolicismo sabe que Cristo institu-yó la Cena con ambos el pan y el fruto de la vid y que se los dio a sus discípulos. Era y es el deseo del Señor que todos los cristianos (y no solamente los sacerdotes católicos, según el catolicismo) celebren la Cena, tomando el pan y la copa. Puesto que su cuerpo y su sangre fueron sacrifi-cados en la cruz, quiere el Señor que se tomen ambos el pan a la copa para con-memorar esto. El catolicismo tiene mucha dificultad sobre este particular. No quiere que la gente común tome excepto el pan. Por eso dice que el cuerpo de Cristo fue separado de su sangre en la cruz y la Eu-caristía como sacrificio (en el cual toman parte solamente los sacerdotes) requiere ambos el pan y el vino. Pero su cuerpo glorificado (resucitado) no puede ser se-parado, y por eso no hay separación lite-ral en al Misa y basta que la gente común coma nada más el pan, porque Cristo no es separado y por lo tanto está totalmente en el pan. Así se ve la conveniencia de la doctrina católica romana. ¡Es separado su cuerpo, pero no es separado! Es separado para los sacerdotes y tienen que tomar ambos el pan y el vino, pero en realidad no es separado y por eso ¡Cristo está en el pan, con todo su cuerpo, sangre, alma, y divinidad!
E. Argumentos Católicos en Pro de la Misa, y la Refutación de Éstos
(1) La necesidad de sacrificios en el Nuevo Testamento
Los católicos hablan mucho acerca de los muchos sacrificios hechos en los tiempos del Antiguo Testamento (los de Abel, de Noé, de los sacerdotes Aaróni-cos, etcétera), como figura del gran sacri-ficio del "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." Razonan los señores Rumble y Carty que "si los judíos tenían que honrar a Dios por sacrificios regula-res, también tienen que hacerlo los cris-tianos en la Nueva Ley más alta y perfec-ta." En lugar de darnos opiniones, sería más convincente citarnos un solo pasaje novotestamentario que nos mandara ofrecer sacrificios literales en la Nueva Ley. Los católicos no pueden citar tal pa-saje, y por eso nada más opinan. La ver-dad es que los sacrificios del Antiguo Testamento eran figura del gran sacrificio de Cristo, hecho uno sola vez.
(2) La "profecía" de Génesis 14:18
Según el argumento católico, Génesis 14:18 dice que Melchisedec "ofreció sacri-ficio bajo la forma de pan y vino" (Rum-ble y Carty). Además, dicen los doctores católicos que Cristo había de ser sacerdo-te según el orden de Melchisedec (Salmos 110:4). Por lo tanto, hemos de esperar ver un sacrificio hoy en día, bajo la forma de pan y vino, y diferente al de Calvario, porque no era de pan y vino. La refuta-ción de esto es cosa sencilla. Ellos tuercen el texto Génesis 14:18. Las palabras "ofre-cer" y "sacrificio" no son parte del texto. Dice que "Melchisedec, rey de Salem, sa-có pan y vino; el cual era sacerdote del Dios alto." La versión católica dice, "pre-sentando pan y vino." Ninguna versión dice lo que dicen los señores Rumble y
4Carty, que "ofreció sacrificio." El resto del capítulo 14 de Génesis nos muestra que el pan y vino, sacados por Melchisedec, eran para refrescar a Abraham que volvió de la batalla con los reyes.
(3) La "profecía" de Malaquías 1:11
"Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre en-tre las gentes; y en todo lugar se ofrece a mi nombre perfume, y presente limpio; porque grande es mi nombre entre las gentes, dice Jehová de los ejércitos." (Una versión católica en español dice, "ofenda pura," y una católica en inglés, "oblación limpia". Según doctrina católica, esta profecía se cumple en la Misa, porque en todo lugar se celebra la Misa come sacri-ficio (presente, ofrenda, oblación). No puede ser el sacrificio de Cristo en la cruz, dicen, porque tuvo lugar en un solo lugar.
Esta profecía, siendo lenguaje figura-do, se refiere a los sacrificios espirituales que los cristianos ofrecen a Dios donde-quiera que sea predicado el evangelio. (Col.1:23; Rom. 12:1; 1 Ped. 2:5; Fil. 2:17).
(4) Las Palabras de Cristo, "Haced esto en memoria de mi" (Luc. 22:19)
El Concilio de Trento dependió de este texto para sostener la doctrina de la Misa. Para ellos la palabra "haced" significa un acto creativo de parte del sacerdote por el cual es reincorporado Cristo. Si Cristo hubiera querido expresar tal idea, con fa-cilidad habría podido emplear palabras más claras, como por ejemplo, "ofreced esto," o "haced sacrificio de esto." La fra-se, "haced esto," se refiere a tomar la Cena del Señor, habiendo dado gracias por el pan y por la copa. Así se manifiesta la es-casez de prueba bíblica para las doctrinas católicas romanas.
(5) Mateo 26:28; El Mérito Propicia-torio Hacia los Ausentes
Para ser la Misa ventajosa para los au-sentes, ambos vivos y muertos en purga-torio, los doctores católicos citan las pala-bras de Cristo halladas en Mateo 26:28, "Porque esto es mi sangre del nuevo pac-to, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados." Para los católi-cos la frase, "por muchos." quiere decir los no presentes en la Misa. ¡Qué inter-pretación más arbitraria! Si este pasaje significa que la Misa es para los ausentes, ¿es solamente para los apóstoles, según Lucas 22:19, “Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado”? Un niño de pocos años podría entender claramente el sen-tido de la frase "por muchos." Los "mu-chos" son los perdidos de toda raza y de toda generación. "El cual se dio a sí mis-mo en precio del rescate por todos ..." (1 Tim. 2:6).
(6) Hebreos 13:10; El Altar del Sacri-ficio de la Misa
El obispo Purcell, en su debate público con Alejandro Campbell (1838), citó este pasaje que dice, "Tenemos un altar, del cual no tienen facultad de comer los que sirven al tabernáculo." (Este argumento católico, como otros muchos, se basa en unas cuantas palabras que a la vista, y separadas de su contexto, tienen aparien-cia de lo que el catolicismo quiere afir-mar). Viendo la palabra "altar," el obispo Purcell concluyó que era el del catolicis-mo en que se celebra la Misa. El autor del libro a los Hebreos (se cree el apóstol Pa-blo) emplea la palabra "altar" en sentido figurado. Los judíos, que rechazaban a Cristo Jesús, se gloriaban en sus altares y sacrificios. Para animar a los hermanos flacos en la fe y que andaban en peligro de volver al judaísmo, dijo que nosotros, los cristianos, también tenemos altar y
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AUTOR: luis
luisque@hotmail.es    23 de junio de 2009 Borrar este mensaje

EL ROSARIO Y LA BIBLIA

"Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre...
Algrate llena de gracia el Señor es contigo", Lucas 1,28.

EL ROSARIO.

Para entender la devoción mariana y en especial el Santo Rosario, es necesario el estudio de la Biblia. Si hay una oración que tenga profundas raíces bíblicas, esa es precisamente el Rosario.

Sin embargo, hay algunos cristianos que ignoran lo que la Biblia dice del Rosario y por eso lo consideran como una oración repetitiva, monótona y aburrida.

LA BIBLIA NOS DA TRES RAZONES PARA REZAR EL ROSARIO

1. Porque Dios Padre manda al Ángel Gabriel saludar a la Madre de su Hijo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo". Lee: Lucas 1, 28. Si los siervos de Dios en el cielo deben saludar así a María, ¿los siervos de Dios en la tierra no debemos hacer lo mismo?

2. Porque el Espíritu Santo así inspiró alabar a María y a Jesús: "Isabel se llenó del Espíritu Santo y clamó con fuerte voz: ´Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre´. Lee: Lucas 1,48. Si a ti el Espíritu no te inspira alabar así a María, ¿qué espíritu será ese? Lee: 1 Juan 4,1.

3. Porque Jesús nos recomienda orar sin intermisión. Lee: Lucas 18,1.
Es verdad que este mandato se cumple con cualquier oración, pero el Rosario facilita su cumplimiento.

...Por tanto, el que reza el Rosario obedece al mandato del Padre, a la recomendación del Hijo y a la inspiración del Espíritu Santo....

SINTESIS DE LOS SALMOS

Los salmos de la Biblia son 150, por eso el Rosario se compone de 150 avemarías. El Rosario es la salmodia de los seglares, de la gente ocupada, de los pobres y los ricos, de los sabios y los ignorantes que quieren cumplir con el mandato de alabar a Dios en todo momento con salmos y cánticos inspirados. Lee: Colosenses 3, 16.

...Rezar el Rosario es no sólo obedecer lo que la Biblia manda, sino rezar como la Biblia enseña....

¿VANA PALABRERIA?

Jesucristo dijo: "Al orar, no charláis mucho como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados". Lee: Mateo 6,7.

Pero ¿acaso es vana palabrería el "Padre Nuestro" que rezamos antes de cada decena? ¿Acaso es vana palabrería dar "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo"? ¿Acaso es vana palabrería el avemaría que repite incesantemente: "Bendito el fruto de tu vientre, Jesús"?

UNA MEDITACION DEL EVANGELIO

El Evangelio es el relato de la vida y obras de Cristo Jesús. El Rosario es la contemplación de esos misterios. "Por eso precisamente los misterios del Rosario se comparan a las ventanas a través de las cuales podéis dirigir y sumergir la mirada hacia el ´mundo de Dios´." Mensaje de Juan Pablo II (25-IV-87.) El Rosario nos ayuda a ver a Jesús con los ojos de María y a guardar sus enseñanzas en nuestro corazón.

LO QUE ENSEÑA LA IGLESIA

El Rosario es de carácter netamente evangélico. Es del Evangelio de donde el Rosario extrae el enunciado de los misterios y sus fórmulas principales. Es en el Evangelio donde se inspira para sugerir, motivado por el gozoso saludo del Ángel y del religioso consentimiento de la Virgen, la actitud con que el fiel debe recitarlo; toma del Evangelio, y mientras se suceden armoniosamente las Ave Marías, presenta un misterio fundamental -la encarnación del Verbo- contemplado en el momento decisivo del anuncio hecho a María. El Rosario es pues una oración evangélica... El Rosario es una meditación ordenada de los eventos salvíficos realizados en Cristo. Su división en cuatro partes (nacimiento, pasión, resurrección y luz) refleja el anuncio primitivo de la fe, y del misterio de Cristo: humillación, muerte y exaltación. Lee: Filipenses 2,6-11 y "Marialis Cultus" 44-45.

El Rosario no es decir palabras sin sentido, sino que es una meditación de los misterios de Nuestro Señor. Por eso dijo el poeta:

...Rezar el santo Rosario no es sólo hacer memoria del gozo, el dolor, la gloria de Nazaret al Calvario. Es el fiel itinerario de una realidad vivida y quedar entretejida siguiendo al Cristo gozoso, crucificado, glorioso y su luz en el Rosario la vida....

¿ES UNA ORACION REPETITIVA?

Efectivamente, pero esto no es ningún defecto sino que es la característica de la oración let nica. "Laetus" significa alegría, gozo, regocijo y luz. Gozo como el de Isabel, que a gran voz proclama:
"Bendita tú entre las mujeres". Gozo como el de los Ángeles, que repetían insistentemente: "Gloria a Dios en las alturas." Por eso los salmos de gozo son repetitivos. Lee: Salmo 136 (135).

¿SE ALABA DIEZ VECES A MARIA Y SOLA UNA A JESUS?

Eso es falso porque cada avemaría es también una alabanza al "Bendito fruto de tu vientre, Jesús".

EL ROSARIO ES UN RAMO DE ROSAS

Ninguna mujer se queja por que su novio le lleva "25 rosas repetidas," por que no son 25 rosas repetidas, sino un ramo de rosas. El Rosario es un ramo de flores espirituales para la Madre de Jesús.

...A las mujeres les gustan las rosas y a la Virgen le gusta el Rosario....

¿EL ROSARIO ES UNA ORACION ANTICUADA?

En lo absoluto. El Rosario es muy actual. Como la música moderna, es movido, rítmico, repetitivo y habla de amor, por eso nunca pasa de moda.

La verdadera oración empeña todo el cuerpo. La música moderna se toca, se oye, se canta y se baila. Lo mismo el Rosario: los labios recitan la alabanza, la mente repasa los misterios, los dedos llevan la cuenta, las rodillas dan el culto, los brazos en alto elevan la súplica.

Es rítmico. Los psicólogos acaban de descubrir lo que la Iglesia ya sabía desde
hace dos mil años: el ritmo ayuda al recuerdo. El ritmo del Rosario ayuda a recordar, es decir, repasar en el corazón como María, los misterios de la vida del Señor. Lee: Lucas 2,51.

Es repetitivo y habla de amor. De seguro recordar aquella canción de los Beatles que dice: "She loves you Yeh, Yeh, Yeh". En ese famoso e inolvidable disco se repite la misma frase más de cincuenta veces. Y así es el Rosario, repetitivo, porque al corazón las palabras de amor siempre le saben nuevas.

LO QUE DICE POR LUCÍA LA VIDENTE DE FATIMA.

• Es una oración celestial.

"El Rosario es, después de la Santa Misa, lo que mas nos une a Dios por la riqueza de las oraciones de que está compuesto. Todas ellas vienen del cielo, dictadas por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo." Carta a M. Martins.

• Es una oración Trinitaria.

"El Gloria que rezamos entre las decenas del Rosario fue dictado por Dios Padre a los Ángeles en Belén, y es un himno a la Santísima Trinidad". Ibid.

El Padrenuestro fue dictado por el Hijo, y se dirige al Padre.

El Avemaría se compone primero de la oración dictada por el Padre al Ángel, mas la oración dictada por el Espíritu Santo a Isabel, y la segunda parte: ´Ruega por nosotros pecadores´ es la oración dictada por el mismo Espíritu a la Iglesia.

• Es una oración Eucarística.

"María fue el primer tabernáculo donde el Padre mostró al Hijo. Los pastores y los Reyes Magos adoraron a Jesús en brazos de María. Yo no sé si se puedan encontrar palabras más sublimes y apropiadas para rezar enfrente del Santísimo Sacramento". Carta a M. Martins.

LO QUE DICE JUAN PABLO II

"Sabéis que es necesario rezar y debéis hacerlo meditando y recordando lo que Jesús ha hecho y sufrido por nosotros: los misterios de su infancia, de su pasión y su muerte, de su resurrección gloriosa y su luz. Recitando vuestro misterio o decena, seguís la inspiración del Espíritu Santo que, instruyéndolos interiormente os lleva a imitar más de cerca a Jesús, haciéndonos rezar con María, y sobre todo, como
María".

...El Rosario es por tanto una oración cristológica por que es una meditación en los misterios de la vida de Jesús....

LO QUE MANDA MARIA

En sus seis apariciones en Fátima la Virgen nos dio una sola recomendación: "Rezad el Rosario cada día".

EL ROSARIO ES LA ORACION DE LOS TIEMPOS DIFICILES.

El Rosario surgió como arma celestial contra la secta de los "cátaros".

Los Dominicos "armados" del Rosario, volvieron a la verdadera fe a Europa.

Con el Rosario en la mano se ganó la batalla de Lepanto, y se detuvo el avance de los turcos.

Con el Rosario, la Legión Azul venció al comunismo ateo y hemos visto derrumbarse su "telón de acero" como los muros de Jericó.

Con el Rosario en la mano y el nombre de Cristo Rey en los labios murió mártir el Padre Pro.

Por ello el cristiano que tiene el Rosario en una mano, la Biblia en la otra y a Cristo en su corazón es un cristiano invencible.


AUTOR: Diego
Concordia    21 de junio de 2009 Borrar este mensaje

Para que Dios me acompañe en la entrevista de mañana y que resultado me sea favorable.


AUTOR: luis  (luisque@hotmail.es)
argentina    21 de junio de 2009 Borrar este mensaje

La misa, el sacrificio y banquete de la Eucaristía, es acto central de la Iglesia católica y el acto supremo de culto a Dios.
El mismo Cristo que se ofreció a si mismo una vez en el altar de la cruz, está presente y se ofrece en la misa. No es otro sacrificio, no es una repetición. Es el mismo sacrificio de Jesús que se hace presente. Es una re-presentación del Calvario, memorial, aplicación de los méritos de Cristo.

Cristo está presente en el cielo y también en el altar, y se entrega hoy al Padre como el Viernes Santo.

La Misa es un sacrificio de propiciación (aplaca la justicia divina) por nuestros pecados.
La Misa es un memorial: Se conmemora la muerte de Jesús, pero no como un recuerdo psicológico, sino como una realidad mística. Cristo se ofrece a si mismo tan realmente como lo hizo en el Calvario.
La Misa es un banquete sagrado: El mismo Cristo que se ofrece, lo recibimos la Eucaristía.
La Misa es el medio principal que Dios ha establecido para aplicar los méritos que Cristo ganó en la Cruz para toda la humanidad.

1. La Eucaristía es prenda de la gloria futura. Es la fuente, el corazón y la cumbre de toda la vida cristiana.

2. En ella se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia: Jesucristo, que asocia a su Iglesia, y a todos sus miembros, a su sacrificio pascual, ofrecido una vez por todas en la cruz al Padre; y, por medio de este sacrificio, derrama la gracia de la salvación sobre su Cuerpo que es la Iglesia.

3. La Santa Misa y el sacrificio de la Cruz son un único sacrificio, pues se ofrece una y la misma víctima: Jesucristo. Sólo es diferente la manera de ofrecerse: Cristo se ofreció a sí mismo una vez en la cruz de manera cruenta –con derramamiento de sangre–, mientras en la Euca­ristía se ofrece por el ministerio de los sacerdotes de modo incruento –sin derramamiento de sangre–. Así, el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual. Y cuantas veces se celebra la Eucaristía, se realiza la obra de nuestra redención.

4. La Eucaristía es también el sacrificio de la Iglesia, porque ella es el Cuerpo de Cristo y participa del sacrificio de su Cabeza.

a. Cristo es el actor principal e invisible que preside cada misa como sumo sacerdote de la Nueva Alianza, intercede ante el Padre por todos los hombres.

b. La Iglesia se une a Cristo y se ofrece totalmente con El en la Misa

c. La misa la celebra el obispo o el sacerdote –actuando “en per­sona de Cristo-cabeza”–, representando a Cristo, preside la asamblea, predica la homilía, recibe las ofrendas, dice la plegaria eucarís­tica, consagra y reparte la comunión.

d. Sólo los sacerdotes válidamente ordenados pueden presidir la Eucaristía y consagrar (invocar al Espíritu Santo para que el pan se haga el Cuerpo y el vino, la Sangre de Jesucristo). Por eso la presencia del sacerdote es indispensable y esencialmente diferente.

e. En la celebración de la Eucaristía participan todos los fieles miembros de su Cuerpo. Cada uno une en la Eucaristía su vida, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo a los de Cristo y a su total ofrenda.

f. También se unen en la Eucaristía la Virgen María y los santos que están ya en la gloria del cielo

g. En la misa oramos por las almas del purgatorio para que puedan entrar en la luz y la paz de Cristo.

5. Después de la consagración, Jesús está realmente presente en la Eucaristía:

a. En la consagración ocurre la “transubstanciación”, que significa “cambio de substancia” del pan y el vino a ser verdaderamente la sustancia del Cuerpo y Sangre del Señor. La Eucaristía aun tiene la apariencia de pan y vino pero nos es pan y vino.

Cristo está presente en la Eucaristía verdadera, real y substancialmente con todo su Cuerpo, Sangre, alma y divinidad. Esta presencia se llama “real” porque es “substancial”, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente.

Cristo está todo entero en cada una de las especies y en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo, que está real y permanentemente presente en la eucaristía mientras duren sin corromperse las especies eucarísticas.

6. Para recibir bien la Sagrada Comunión son necesarias tres cosas:

a. saber a quién vamos a recibir,

b. Estar en gracia de Dios. Quien esta en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar. Ver: Eucaristía y divorciados y vueltos a casar

c. Guardar el ayuno eucarístico, que consiste en no comer ni beber nada desde una hora antes de recibir la Comunión.

7. Hagamos todo lo posible para poder recibir la comunión. Jesús nos dice «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros».

8. La Sagrada Comunión produce frutos:

a. acrecienta nuestra unión íntima con Cristo;

b. conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo;

c. purifica de los pecados veniales,

d. fortalece la caridad y nos preserva de futuros pecados mortales al fortalecer nuestra amistad con Cristo;

e. renueva, fortalece y profundiza la unidad con toda la Iglesia;

f. nos compromete en favor de los más pobres, en los que reconocemos a Jesucristo; y se nos da la prenda de la gloria futura.

Para recibir todos los méritos disponibles es necesario participar con fe. Cuanto mas fe se viva la Santa Misa, mayor gloria se le ofrece a Dios y mayor la gracia que se recibe, no solo para los participantes sino para la humanidad.

9. En la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo con un comportamiento respetuoso, arrodillándonos durante la consagración en señal de adoración al Señor. También es importante la actitud corporal (gestos, vestido…).

10. La palabra "misa" viene del latín "missio" (enviar). Al final los fieles son enviados a poner en práctica la Palabra de Dios con la gracia recibida.

11. Al entrar y salir del templo, cuando pasamos frente al sagrario, manifestamos nuestra fe y saludamos a Jesucristo presente en el Sagrario con una genuflexión, hincando la rodilla derecha, en señal de respeto y adoración.



Fuera de la Santa Misa también se honra al Señor con visitas al sagrario, con la exposición del Santísimo y con procesiones Eucaristícas.


AUTOR: luis  (luisque@hotmail.es)
argentina    19 de junio de 2009 Borrar este mensaje

Simón ayuda a llevar la Cruz de Jesús
Jesús está extenuado. Su paso se hace más y más torpe, y la soldadesca tiene prisa por acabar; de modo que, cuando salen de la ciudad por la puerta Judiciaria, requieren a un hombre que venía de una granja, llamado Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, y le fuerzan a que lleve la cruz de Jesús (cfr. Mc XV,21).

- En el conjunto de la Pasión, es bien poca cosa lo que supone esta ayuda. Pero a Jesús le basta una sonrisa, una palabra, un gesto, un poco de amor para derramar copiosamente su gracia sobre el alma del amigo. Años más tarde, los hijos de Simón, ya cristianos, serán conocidos y estimados entre sus hermanos en la fe. Todo empezó por un encuentro inopinado con la Cruz.

- Me presenté a los que no preguntaban por mí, me hallaron los que no me buscaban (Is LXV,1).

- A veces la Cruz aparece sin buscarla: es Cristo que pregunta por nosotros. Y si acaso ante esa Cruz inesperada, y tal vez por eso más oscura, el corazón mostrara repugnancia... no le des consuelos. Y, lleno de una noble compasión, cuando los pida, dile despacio, como en confidencia: corazón, corazón en la Cruz!, corazón en la Cruz!

¿Quieres saber cómo agradecer al Señor lo que ha hecho por nosotros?... Con amor! No hay otro camino.

- Amor con amor se paga. Pero la certeza del cariño la da el sacrificio. De modo que ánimo!: niégate y toma su Cruz. Entonces estarás seguro de devolverle amor por amor.
No es tarde, ni todo está perdido... Aunque te lo parezca. Aunque lo repitan mil voces agoreras. Aunque te asedien miradas burlonas e incrédulas... Has llegado en un buen momento para cargar con la Cruz: la Redención se está haciendo - ahora!- , y Jesús necesita muchos cirineos.

- Por ver feliz a la persona que ama, un corazón noble no vacila ante el sacrificio. Por aliviar un rostro doliente, un alma grande vence la repugnancia y se da sin remilgos... Y Dios ¿merece menos que un trozo de carne, que un puñado de barro?

- Aprende a mortificar tus caprichos. Acepta la contrariedad sin exagerarla, sin aspavientos, sin... histerismos. Y harás más ligera la Cruz de Jesús.

Ciertamente que el día de hoy ha sido de salvación para esta casa, pues que también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que había perecido (Lc XIX,9- 10).

- Zaqueo, Simón de Cirene, Dimas, el centurión...

- Ahora ya sabes por qué te ha buscado el Señor. Agradéceselo!... Pero opere et veritate, con obras y de verdad.
- ¿Cómo amar de veras la Cruz Santa de Jesús?... Deséala!... Pide fuerzas al Señor para implantarla en todos los corazones, y a lo largo y a lo ancho de este mundo! Y luego... desagráviale con alegría; trata de amarle también con el latir de todos los corazones que aún no le aman.



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